Ventajas y consejos para una correcta distribución de aire caliente

¿Cuántas veces nos hemos preguntado cómo optimizar el encendido de nuestra chimenea y que el calor se distribuya por nuestra vivienda consiguiendo esa confortable sensación de hogar? Existen diversas soluciones en el mercado que nos ayudan a sacarle el máximo partido a nuestra chimenea siendo la más eficaz, la distribución de aire caliente.

Como todos sabemos, el calor que proporciona una chimenea de leña es un calor por convección natural, que trabaja a altas temperaturas. Esto tiene dos ventajas fundamentales a nivel de confort:

  • AUMENTO DE LA TEMPERATURA AMBIENTE: La chimenea actúa como un generador de calor natural, creando un punto de calefacción que aporta un poder calorífico a la temperatura ambiental de nuestra vivienda, como un emisor más.
  • DESCENSO DE LA HUMEDAD AMBIENTAL: Al trabajar a altas temperaturas, genera una corriente natural de convección que hace que el aire se mueva rápidamente por el espacio. Ese movimiento unido a la temperatura aportada, consigue que el aire se seque de forma rápida. De esa forma, la sensación térmica que se obtiene es sumamente agradable, ya que seca el ambiente y en la mayoría de los casos elimina los típicos problemas de humedades interiores que nos encontramos en viviendas aisladas, climas fríos y húmedos, etc.

Pero muchas veces estas dos virtudes las percibimos únicamente en el espacio donde tenemos instalada nuestra chimenea, y es al salir de esa habitación, cuando el contraste térmico nos hace pensar en lo agradable que sería disfrutar de ese ambiente en toda la casa. Las instalaciones de distribución de aire nos ayudan a repartir ese calor a otros espacios distintos al que se ubica la chimenea gracias a una red de conductos adecuadamente distribuidos y un equipo de impulsión.

Esquema de una distribución de aire caliente

Debemos tener en cuenta que la configuración de nuestra vivienda ha de ser adecuada para la instalación del sistema, y que no en todos los casos es efectivo, ya que este tipo de reparto tiene sus limitaciones técnicas. Las siguientes pautas, pueden ayudarnos a la hora de trazar nuestro circuito:

  • Es imprescindible que el aire circule adecuadamente para evitar efectos de vacío que puedan provocar corrientes o ambientes desagradables por lo que se recomienda que las puertas de las estancias estén abiertas mientras el sistema esté en funcionamiento.
  • Debemos conectar una toma de aire exterior para el fogón. Es importante que el fogón no tome el aire de combustión del mismo espacio del que lo toma el motor que alimenta el circuito, ya que, de lo contrario, la fuerza ejercida por el equipo podría llegar a aspirar los gases del interior de la cámara de combustión y generar un grave problema distribuyendo el humo por el interior de la vivienda.
  • Por la convección natural, el calor siempre se desplaza de forma ascendente, por lo que no debemos intentar conducir el aire hacia abajo. Por este motivo, también es importante que aislemos los conductos en sus recorridos en horizontal, para no perder el calor por el camino.
  • Debemos tratar de simplificar el trazado de los conductos, evitando curvas cerradas, derivaciones complicadas, o recorridos excesivamente largos ya que la fricción de aire dentro del conducto está directamente relacionada con la pérdida de calor.
  • Si vamos a sacar dos rejillas de una misma línea de distribución, y en el mismo piso, éstas han de estar perfectamente niveladas, de lo contrario, sólo saldrá el aire caliente por la más alta.
  • Existen numerosas piezas de distribución y accesorios para la red de distribución de aire por lo que es muy importante que, en función del servicio que necesitemos, dimensionemos adecuadamente el circuito para que el aire llegue a todos los espacios.

A la hora de elegir el equipo de impulsión, debemos tener en cuenta:

  • El tamaño de la red de distribución para escoger la capacidad de ventilación adecuada.
  • El sistema de protección del equipo. El sistema Bypass de los modelos BANAN nos garantiza que en caso de que el motor pare por cualquier motivo (fallo eléctrico, corte de luz…) no sufrirá ningún sobrecalentamiento ya que evacúa el exceso de aire caliente del motor y la circuitería, aunque la chimenea permanezca encendida y el calor siga ascendiendo.
  • La posición del equipo de impulsión con respecto a la vertical de la chimenea. Los equipos suelen funcionar mediante un termostato, por lo que entran en marcha automáticamente una vez alcanzada una temperatura que ronda los 40-50ºC. Para ello, el calor ha de ascender hasta el aparato por lo que ha de encontrarse en la vertical de la chimenea. En caso de que esto no fuese posible, podemos solventarlo instalando los modelos ECO, ya que permiten conectarles una sonda térmica que dirigiríamos hasta la zona caliente y que activaría el motor a distancia, aunque éste se encuentre desplazado de la chimenea.

Siguiendo estos consejos, conseguiremos sacar un rendimiento excepcional a nuestra chimenea, haciendo que sea más eficiente y práctica.

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